

El sábado por la mañana volvimos al anfiteatro para ver los juegos dedicados al Dios Apolo en los que también participaban los gladiadores y de nuevo volví a entusiasmarme con los aplausos de la gente animando a los gladiadores.


Al mediodía fuimos a ver la caballería romana en el Campo de fútbol del Roqueral así como a las legiones romanas desfilar. Los caballos me volvieron a gustar mucho y aunque había ratos que me aburría y no hacía mas que corretear me porté bastante bien viendo a los animalitos. En la foto estoy con mi tito Pascual del que ya se decir perfectamente su nombre.



Por la noche hicimos una ruta con una guía por diferentes restos romanos que se conservan y finalmente nos fuimos a comer un helado, estaba muy cansado por lo que casi me quedé dormido en mi carrito no por ello sin soltar mi gladius. Al año que viene volveremos y seguro que cada vez me irán gustando más.